ONG - DEFENSORA Y PROMOTORA DE LOS DERECHOS DE LA NIÑEZ

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MANUEL GUILLERMO PINZÓN

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logo lapizEn la Organización World Coach Colombia - OWCC

Creemos en la libertad de los hombres. En la construcción de una sociedad sin odios, donde los niños y niñas crezcan bajo la protección de unos adultos que pasaron la página de la guerra, donde el valiente sea el que perdona, donde los más letrados respeten a aquellos que no tuvieron acceso a los libros pero que también son maestros de la vida en sus comunidades. Queremos una Colombia con sueños que, de cabida a la imaginación fantástica de niños y niñas, y de una vez por todas derrotemos el miedo con que crecieron las anteriores generaciones.

 

 

Niños raspachines: El terrible oficio

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En la pasada visita a Washington invitados por el equipo técnico de la embajada de Colombia y la OIM programa de Niñez, ante el Departamento de Estado y USAID conjuntamente con los alcaldes de El Tarra, Pradera y Tumaco, se generaron las alertas de vulneración de derechos en zonas de producción. En un dialogo franco y abierto se habló de los niños raspachines y el disparado consumo en las veredas y cabeceras municipales. Ante la duplicación de los cultivos se ha requerido más mano de obra con los menores a los cuales se les paga parte del jornal con producto..

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Ante los movimientos territoriales con los acuerdos de paz, las FARC han abandonado zonas donde hoy existe una lucha de poderes por los territorios. Bandas criminales y disidencias guerrilleras, apuntan al poder de la producción de coca y marihuana en zonas vitales del país como Tumaco en las veredas del alto Mira, Barbacoas (Nariño) y sur del Meta en fronteras con el Caquetá. y en territorios bastos del Catatumbo. Allí a diferencia de los años noventa, donde los paros de raspachines los presidian hombres de 25 y 30 años, recolectores, hoypodria verse  un desfile terrible de niños de doce años promedio. World Coach Colombia y sus equipos de campo hacen un llamado urgente a que toda la institucionalidad, conjuntamente con cooperación internacional, ONGs y los actores del proceso de paz, le demos una mirada diferente y no cómplice a la violación de los derechos humanos que se vive en estos territorios. La OIM con el apoyo de USAID y el trabajo de intervención comunitario de World Coach Colombia, estamos creando las redes protectoras de niñez en estas veredas alejadas y en manos de la delincuencia.

 

 

  La paz y la victoria de la justicia

Debemos pensar diferente: una mirada a la justicia prospectiva

El renunciar a pensar diferente como nación, en especial en materia de justicia, no nos permite salir del espacio donde el odio y el rencor generan un ambiente egocéntrico distractivo y dañino. La discusión “política” se ejerce en un escenario social distante de la realidad territorial, donde se nos ha deformado la concepción de Estado social y de derecho por añorar uno vengativo y participante de la barbarie.

Y a ello nos acostumbramos generación tras generación en Colombia, basta ver las narraciones de la historia reciente o las redes sociales de hoy. Venimos de la larga historia del rencor, federalistas y centralistas, rojos y azules, pájaros y cachiporros, paramilitares y guerrilla. Y vienen a futuro las Bacrim, bandas estimuladas por el narcotráfico y otras actividades delincuenciales como la minería ilegal, que quieren legalizar el dinero sucio y la muerte con un primitivo discurso político. La garantía de no repetición de la utilización de niños y niñas está en vilo.

Pero la pregunta es cómo rompemos estas cadenas generacionales de violencia si no es con el fortalecimiento de la justicia. Hoy la equivocación parte del pensamiento que para hacer la paz hay que debilitar la majestad de la justicia, por el contrario, la garantía de no repetición de los hechos victimizantes de acuerdo con la ley 1448, debe ser nutrida con una mirada antagónica a la tradicional venganza. La justicia retributiva hay que aplicarla dentro del marco constitucional con toda su fuerza y legalidad, el delito es un problema entre el Estado y el delincuente como infractor.

Pero otra cosa son las graves violaciones masivas de derechos humanos que se han dado en Colombia, donde la justicia transicional será la clave, es claro que el imperio y la majestad de la “Justicia” se debe fortalecer dentro de orden democrático con un espacio más cercano a las víctimas, con verdad, justicia, reparación y no repetición necesaria para terminar el conflicto armado que vivimos.

Allí hay un límite de temporalidad, donde se deben castigar los hechos del pasado tanto delincuenciales como de la subversión en forma independiente con mirada jurídico-política, donde se abre un espacio en el presente, vital para el derecho a la verdad, las reparaciones integrales y las garantías de no repetición frente a los daños materiales y morales del conflicto que permita de una vez, terminar los odios y rencores. Pero aun así con un triunfo de la justicia en el presente, hay que fortalecer la justicia en su integralidad en la reconstrucción de la confianza hacia el futuro. Una confianza construida entre todos con hechos reales de paz.

Estamos en el momento ideal para pensar diferente, e incorporar la justicia prospectiva motivada en la garantía de la no repetición, que nos enfoque hacia las nuevas generaciones que hoy estamos sentenciado a ser víctimas nuevamente del circulo de odio y violencia. Debemos tener la osadía de garantizar los derechos de los que están por nacer, otorgarles personería jurídica, aun cuando no existen. Esta generación de colombianos tiene en sus manos condenar o no la siguiente.

Tenemos la obligación de defender sus derechos con antelación cortando de raíz las cadenas generacionales de violencia, más aún porque en los menores está el recambio de los futuros actores violentos, tenemos como sociedad que partir de unas miradas novedosas, lejanas de los odios y rencores del pasado, donde por ejemplo el soldado y el guerrillero como actores vitales del conflicto se abracen en los territorios en acciones restaurativas por una causa noble e inspiradora cual es la niñez. Y en especial la protección de la generación que está por nacer, concentrándonos como sociedad en la garantía de no repetición por parte de los nuevos actores violentos que van a florecer. La Constitución Nacional en su artículo 44 es clara, obligante y taxativa, en cuanto a la variedad de   los derechos de la niñez y su prevalencia, con posteriores desarrollos en el código de la infancia y adolescencia en concordancia con la “Convención de los derechos del niño” de la ONU.

Algunos dirán mezquinamente que es problema del futuro, pero la correcta aplicación de las tres áreas de justicia: Retributiva, Transicional y Prospectiva nos harán una nación viable con una justicia fuerte y legitima frente a los hechos del pasado, presente y futuro. Sabemos que enemigos como el narcotráfico y la corrupción seguirán su camino con o sin proceso de paz. Esta generación debe tener como bitácora seguir los valores de la paz y abandonar del todo la cultura de la venganza. Solo basta ir a barrios marginales o comunidades víctimas del conflicto armado para ver con la “información” sin valores que crecen los menores. Hay que ser propositivos por un país diferente apostándole a las nuevas generaciones. Todos a una por el fortalecimiento de la justicia en su integralidad.

Manuel Guillermo Pinzón N

Politólogo – MBA

Director Ejecutivo World Coach Colombia

 

Los "Profes" barriales de Fútbol y cultura

Dentro del marco del conflicto armado y las violencias estructurales que viven las comunidades más vulnerables en Colombia, existe una clara violación de los derechos de la niñez. Es emocionante saber desde nuestro oficio, que al interior de cada escenario comunitario existen defensores y restablecedores de derechos que cada día acompañan a los menores de forma empírica en actividades formativas.

Este es el principio de un homenaje a quienes en forma espontánea y desde el corazón piensan, que las cosas sí se pueden cambiar para que las nuevas generaciones no sean víctimas de la violación de los derechos humanos desde la temprana edad. Con sus pequeñas escuelas, ex-futbolistas, artistas, cantantes, músicos vendedores de raspado, vigilantes, pescadores, carretilleros de chontaduro, campesinos, labriegos, mujeres líderes, comerciantes, carpinteros, pastores, sacerdotes, bomberos, enfermeros hasta médicos en ejercicio, conforman la gran gama de colombianos “Profes” de fútbol, música y danza, que, convencidos desde sus principios, su espiritualidad, amor por el país y compromiso comunitario quieren construir una nación en paz. Todos ellos son referentes protectores de la niñez en zonas de alto conflicto social en Colombia. En promedio trabajan con 120 Niños, Niñas, Adolescentes, y Jóvenes (NNAJ) entre los 6 y 20 años. Ellos son formadores, protectores, gestores ante las autoridades, defensores de derechos, hombres y mujeres de grandes valores.

Para ellos, los entrenamientos deportivos y ensayos culturales, en el contacto con los niños adquieren una dimensión diferente, y por ello desde World Coach Colombia, pretendemos que el profesor informal de barrio, adquiera el talante de cuidador, formador y defensor de derechos humanos, dimensiones que permiten heredar sus experiencias vividas a los niños

 

Manuel Guillermo Pinzón Temas Claves - Desafio Online
Entrevista  Juan Carlos Uhia

https://www.youtube.com/watch?v=RfKHM8EWp0I