ONG - DEFENSORA Y PROMOTORA DE LOS DERECHOS DE LA NIÑEZ

Embarazo en Adolescente

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Sexualidad Temprana

Explotación Sexual

Prevención de Drogas

"Primero la formación"

Con Psicólogos y apoyados por trabajadores sociales enfocamos nuestro trabajo de formación con estos lideres comunitarios, los "Profes" de fútbol, en modalidades de explotación sexual comercial como la prostitución, turismo sexual, pornografía,  y las uniones serviles, situaciones que alejan a nuestra niñez de vivir una vida digna.

"El Profe" y los momentos de reflexión en los entrenamientos, es el lugar perfecto, el aula pedagógica donde se ventilan estos temas dentro de un marco de alegria y se convierten en interes de los jovenes...." 

“Necesitamos que nuestros equipos de psicologia social donde el "Profe" juega un papel vital como fascilitador bride  a estos niños, niñas - adolescentes pautas y claves, para comenzar a tomar decisiones acertadas en torno a la sexualidad, que conozcan sus derechos sexuales y reproductivos con respeto y sepan de los riesgos de ejercerlos a temprana edad."

 PROMOVIENDO UN NUEVO SIGNIFICADO DEL EMBARAZO ADOLESCENTE

 Por: Melisa Camargo Coordinadora del Area de Psicologia de OWCC

Uno de los principales objetivos en la Organización World Coach Colombia es que todos los niños, niñas y adolescentes, sin distinción alguna (edad, género, etnia, religión, etc.), cuenten con las oportunidades que les permitan construir su autonomía y libertad. Desde la perspectiva del enfoque diferencial, se pretende dejar de lado la lógica hegemónica y homogenizante, para poder avanzar en la profundización de la democracia. Sabiendo esto debemos:

  • Reflexionar sobre las imágenes tradicionales que circulan en torno al embarazo adolescente (error, embarazo prematuro, obstáculo, etc.), las cuales se producen desde la mirada deficitaria.
  • Promover el reconocimiento de la diversidad de situaciones y realidades que viven los adolescentes, ya que hay múltiples formas de ser y estar en el mundo que inciden en sus procesos de desarrollo, en sus embarazos, en el significado que va adoptando su hijo, en la construcción de proyectos y planes de vida como mujeres y hombres.
  • Dejar de verlas y verlos simplemente como una cifra preocupante para rescatar sus particularidades individuales, ya que posiblemente de esta manera el acompañamiento de la escuela y la familia estará basado en su descubrimiento particular de cada una (incluyendo su entorno), reconociendo sus carencias, sueños, frustraciones, alegrías y potencialidades, que se han construido a partir de un contexto y un núcleo relacional específico.

 

Para poder pensar en las posibilidades de engrandecerse como seres humanos, permitir la emergencia de sueños y de empoderamiento, posibilitar que esta condición de vida deje de encasillarse, trabajar con esta condición sin verla con temor, potenciar la participación de las familias en los procesos de garantía de derechos y del desarrollo integral, y sobre todo dar cuenta de formas distintas de entender, enfrentar y encontrar opciones de vida, es necesario que nos remitamos a la mirada deficitaria que tenemos frente a la adolescencia:

  • Etapa complicada de crisis, conflicto y turbulenta.
  • Adolescente es quien adolece.
  • Franja etaria con una imagen dramática y negativa, en la que los problemas emocionales y conductuales, y los conflictos familiares ocupan un lugar privilegiado.
  • Mirada Storm and Stress, la cual presenta a los adolescentes como indisciplinados, conflictivos y enfrentados a los valores de los adultos.

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Esta foma de relacionarse frente a la adolescencia lleva consigo un análisis a-histórico y asocial, lo cual vemos representado en títulos de manuales (que debemos evitar) como Manual para padres desesperados con hijos adolescentes (Fernández y BuelaCasal, 2002, citado por Alfredo, 2006) o No mate a su hijo adolescente (Litvinoff, 2002, citado por Alfredo, 2006). Desde una teoría socioconstruccionista El trabajo que se propone no es algo que se pueda hacer individualmente con la o el adolescente. Aunque ellas y ellos sean participantes activos en la construcción de estas imágenes negativas, también existe una co-construcción de la realidad que viven. Para entender esto hay que mencionar las bases de la teoría socioconstruccionista: Una deconstrucción de todas las suposiciones y presupuestos acerca de la verdad, lo racional, el bien y el mal, b) democratización, en la que las voces que participan en los diálogos de la ciencia se amplifican y c) reconstrucción, en la que las nuevas realidades y prácticas son construidas para la transformación cultural (Gergen, 1996). El yo adquiere múltiples y dispares posibilidades de ser, ya no somos un individuo, somos una multitud dentro de uno (Gergen, 1996). Hay diversos discursos que a raíz de la interacción con otros vamos forjando en nuestra persona como sentido identitario, convirtiéndolos en parte íntegra de nuestra cosmovisión, de nuestro modo de actuar, de nuestro yo de la categoría del yo (Gergen, 1996). Ya nadie puede determinar con toda certeza qué significa ser un tipo de persona, lo que está relacionado con el hecho de que lo que existe no hace exigencias sobre la forma en que explicamos, describimos, hablamos o escribimos sobre esto, no hay un hecho definitivo sobre el asunto, son construcciones que usamos (Gergen, 1996). El significado de un objeto, de una acción, de lo que sea, no se da sino hasta que otro se lo adjudica, pero hay que tener presente que ese otro no le puede dar este significado hasta que no se

le haya dado la oportunidad. Entonces adjudicar un significado no puede hacerlo una sola persona, de cierta manera, no es algo que está en la cabeza del uno o del otro, sino en una colaboración conjunta (Gergen, 1996). En este momento, es importante aclarar que aunque se reconocen las limitaciones y dificultades que puede tener un adolescente que queda en embarazo, no obstante, con esto no se quiere decir que el embarazo adolescente es un problema en sí mismo. Por el contrario, también puede ser una decisión, una ilusión, una solución y sobretodo un derecho, es decir, que el embarazo resulta problemático en un contexto determinado, en un modelo de desarrollo y perspectiva socialmente construidos, en el cual una adolescente embarazada encuentra más puertas cerradas que abiertas, en un contexto que no siempre ofrece garantía de derechos. Entonces: ¿El problema no es que una adolescente quede embarazada, el problema es la hostilidad del contexto en el cual algunas jóvenes tienen que afrontar esta situación, bajo la estigmatización social y cultural del fenómeno? ¿El problema se da cuando las sometemos a una planificación inadecuada, en donde no se les explica el agente extraño que estará en su cuerpo, ni tampoco se les prepara paulatinamente para este? ¿La relación problemática que tenemos frente al embarazo adolescente está relacionada con el significado negativo que tenemos de la adolescencia? ¿Cómo nos vamos a relacionar frente a un bebé que desde su concepción es visto como un problema de salud pública? ¿Sólo las personas de cierta edad tienen derecho a reproducirse? ¿A qué edad se aprende cómo ser un buen padre, una buena madre? Existen otras perspectivas desde las cuales podemos ver el embarazo adolescente, un ejemplo de esto es presentado en un estudio bogotano realizado por Gómez et al., (2012) donde se menciona que, en ocasiones, la maternidad en la adolescencia es vista por la mujer que se embaraza, su pareja, su familia y su entorno socioeconómico como algo normal (natural).

Es vista como una búsqueda de afirmación social y afecto, una forma de realización personal que incluso eleva la autoestima, presentando así una connotación positiva del embarazo adolescente. Si no le damos la oportunidad a otras perspectivas, estas imágenes tradicionales nos pueden llevar a enfocarnos sólo en la edad, mientras que se menosprecian las condiciones familiares, educativas, económicas, sociales y culturales que configuran diferentes escenarios. Y eso sin mencionar que, desde la década de 1980, y de la mano del paradigma crítico, se han desarrollado trabajos que aportan otras lecturas, en donde se determina que “si bien el embarazo precoz -definido en términos biomédicos- podría constituirse efectivamente en un riesgo para la salud, no se observan las mismas características en los embarazos que ocurren a partir de los 15 años. A partir de esta edad, en condiciones adecuadas de nutrición, de salud y atención prenatal, los embarazos y partos no conllevan riesgos mayores que los que ocurren entre los 20 y 25 años, por compararlo con otra franja etaria” (Atkin, 1994, Pg. 26, citado por Fainsod, 2011).

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La educación, la cultura y el deporte como respuesta Para esta situación la propuesta que se plantea es que nos basemos en un modelo enfocado hacia la integración de culturas, quedesde la educación intercultural plantea la posibilidad de participar en la construcción activa de un mundo más solidario, respetuoso e igualitario, en otras palabras: la educación intercultural pretende llegar a nuevos modos de relación entre los diversos sujetos, y claramente es algo que no se puede lograr simplemente imponiendo un tipo de educación, implica la participación activa de toda la sociedad, de sus instituciones y miembros, a través de la educación como un factor de cohesión y de renovación social (Sedano, 2000).

 

La educación intercultural es vista de esta manera como un fenómeno político y social de reivindicación de derechos humanos y civiles por partede todos aquellos grupos que se sienten en desigualdad de oportunidades y con poco poder político y económico. No es una postura que pretenda crear una mezcla homogénea de sujetos que no acepten la diferencia, ni tampoco es la aceptación resignada de las minorías (Sedano, 2000). El modelo hacia la integración de culturas para intervenir propone técnicas de cambio de actitudes, prejuicios, estereotipos y estrategias de aprendizaje cooperativo, descubriendo y potenciando vías de armonización y no de separación o enfrentamiento; lo cual se complementa con un desarrollo del conocimiento y las habilidades necesarias para examinar críticamente la estructura política y económica actuales, así como los mitos e ideologías usados para justificarlas (Sedano, 2000). Ligada íntimamente a esta educación que no se preocupa únicamente por la diversidad y la equidad, sino también de la cohesión social, encontramos la educación para la democracia, la cual rescata al ser humano, con sus posibilidades de ser, como un interlocutor válido, con el reconocimiento del otro, como un interlocutor que es capaz de construir, de discernir, de ser diferente y de llegar a acuerdos. Todo por medio de un proceso de construcción constante, que nos permite crecer tanto individual como colectivamente, reconociendo y respetando que en la sociedad existen diversos tipos de saber. Finalmente, hay que aclarar que hacer transformaciones desde la educación no significa, crear algo completamente nuevo, significa darle una perspectiva distinta a las mismas cosas, a las mismas personas, a las

mismas relaciones, ya que si vemos la democracia como una cosmovisión, aceptamos que es una decisión que toma la sociedad, una decisión que lo afecta todo, relaciones de pareja, laborales, familiares, institucionales, etc.