ONG - DEFENSORA Y PROMOTORA DE LOS DERECHOS DE LA NIÑEZ

Barranquilla

Barranquilla y el "Profe" Franklin

La chinita  un barrio que vencio las dificultades

Entrega de Uniformes Independiente Framy

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El "Profe" Franklin Ramirez oriundo de la Chinita, formó a Teofilo Gutierrez, quien hoy es jugador del River en Argentina. Diarios destacan su niñez en Barranquilla.

 

teofilo Gutierrez diario argentino

 

teofilo y profe franklin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

....Franklin Ramírez mira la fotografía de ese equipo de Kevin y Teo colgada en la pared de su casa de La Chinita. Y recuerda. Enfrente, una canchita de arena. Es la de Independiente Framy. A dos cuadras, las aguas del río Magdalena y, un tanto más allá, el puente Pumarejo. Franklin tiene 39 años y se graduó de profesor de Educación Física. En el barrio, sin embargo, es visto como un conducto por el que escapan los jóvenes. El padre de Teófilo le encomendó a su hijo a los siete años con un anhelo: alejarlo de la violencia de las pandillas, Los Malembes y La Patrulla 15. Franklin Ramírez cree que podría haber sido congresista. En diciembre pasado, cuando visitó Barranquilla, Teo les contó a los chicos del club su experiencia. “Es un ícono –pensó su primer entrenador, el Profe Franklin, como lo llama el jugador–. Se ve que el trabajo no fue en vano.”

 

TEOFILO colombia World coach

 "Teo vino a la Argentina para jugar en Independiente, pero el representante pidió algo que no era." Antonio Mohamed, el técnico del Rojo, soñó con tener al barranquillero. Antes había estado cerquita de River, el club por el que todavía conserva un cariño, pero firmó Cristian Fabbiani y adiós ilusión. Gutiérrez, en efecto, jugó en Independiente Framy, un club humilde de La Chinita, su barrio en Barranquilla. Lo llevó el padre a los siete años, porque esa escuela de fútbol tiene un objetivo: estar donde el Estado no llega. Franklin Ramírez lo recibió y aún continúa a orillas del río Magdalena. Subraya a Tiempo Argentino:  "Nos interesa el trabajo social, distraer al niño de las pandillas y las drogas." Franklin cuenta que en una final el pequeño Teo apiló a medio equipo rival y asistió a un compañero que falló, y que él se sacó la camiseta, la revoleó y se fue a su casa embroncado. El entrenador, entonces, le enseñó lo que es el compañerismo. Dice que desde muy temprano tuvo un anhelo, y que lo cumplió en 2009, cuando les compró una casa a sus padres. Es la que mandó a pintar y se encuentra en Las Nieves. 
Antes de desembarcar en Avellaneda, Teo visitó a Franklin y les entregó los trofeos a los chicos.

 

Teo comparte con los niños de de zonas  vulnerables en World Coach Colombia

TEOFILO world coach

 

 

 

Diario El Tiempo de Colombia

A Teófilo Gutiérrez El Fútbol Lo Salvó De Las Pandillas

De una escuelita de escasos recursos, de uniformes descoloridos y balones de Teofilo Gutierrez El Tiemposegunda, llamada Independiente Framy, surgió este atacante, sensación del balompié colombiano. Era un niño de 7 años que llegó a las manos de Franklin Ramírez, llevado por su padre, también llamado Teófilo, por la filosofía del propietario de la escuelita: alejar a los jóvenes del camino del vicio. 'La Chinita', una invasión de casuchas de tablas y plásticos que se levantó a principios de la década del 70 a orillas del río Magdalena con la construcción del entonces colosal puente Pumarejo, era escenario de una lucha de pandillas. Y los Gutiérrez Roncancio vivían en una casa de 'la línea', como se le conocía a la carrera 15, que dividía el territorio de dos grupos enfrentados con armas blancas y de fuego. Teófilo ya era enamorado de la pelota, que de niño le regaló su padre, un ex arquero de las divisiones inferiores del Junior. En el campo de 'La mona', cerca de la casa, aprendió a manejar el balón. Y en las calles del barrio aprendió la viveza. "Allí si no estás atento, te comen", dice el barranquillero…. La escuelita lo ayudó, pero también el apego a Dios, inculcado por su madre, Cristina, que temía por la suerte de sus seis hijos. "Dios es el ser más lindo que hay. Me humilló ante Él para que me ayude y me de fuerza para seguir adelante", sostiene el jugador que en cada gol eleva su mirada al cielo y que cada jueves que puede, luego de practica de fútbol, asiste a la iglesia católica del barrio La Luz, contiguo a La Chinita.

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Entrevista Racing Blog

Teófilo Gutierrez "Nunca Bajar Los Brazos"

-¿Cuándo empezaste a jugar en un club? 

-Surgí en un equipo de mi barrio que se llamaba Independiente Framy. Lo administraba Franklin Ramírez, una persona que quería sacar a los niños de bajos recursos de las calles para que no vieran los malos ejemplos de los demás. Recuerdo que viajábamos una hora para jugar en otro barrio, en Las Flores. Ibamos en bus, nos montábamos detrás y pagábamos la mitad del pasaje. Es algo lindo lo que hacía él; nos ayudó mucho. Gozábamos mucho porque nos distraíamos. Para nosotros, un domingo era lo mejor porque sabíamos que íbamos a jugar. Es un recuerdo bonito.

 

Teofilo Gutierrez Maxi Falla El ClarinVeintinueve veces, durante la entrevista, Teófilo Gutiérrez repetirá la palabra “Dios”. La aprendió desde muy chico, cuando en Colombia no lo protegían el Estado ni la ley, y sus padres hacían lo que podían. Cuando tenía miedo de salir de noche, o de caminar por otro barrio. Cuando se tiraba en el piso de su casa por temor a los tiroteos, cuando asesinaron a uno de sus mejores amigos porque lo confundieron con otra persona. La ausencia de justicia social, de distribución de la riqueza, de igualdad y de libertad deja un lugar libre que debe ser ocupado. A veces lo ocupa la violencia, a veces la resignación, a veces las luchas grupales. En el caso de Teófilo, el lugar lo ocupó Dios.

El fútbol, más que una diversión, es una esperanza en los barrios empobrecidos de Sudamérica. Una de las pocas formas de escapar. Teófilo se reprime cuando rememora los deseos de alejarse de La Chinita, como si fuera una traición a sus orígenes en lugar de un instinto de supervivencia. Eso representaba el fútbol para él: un lugar de igualdad, donde sus goles valían tanto como los de todos, donde era libre. El fútbol representaba a la esperanza. “Era muy complicado vivir allá –relata-. Por las pandillas, porque era un barrio muy vulnerable. Las personas tenían miedo, los taxis no entraban; para tomar uno, tenías que salir afuera. Entrar por la noche me daba miedo…”.

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Enseñandole valores a los niños y niñas

El Deporte,el entrenamiento,el lugar ideal para formar juventud sana con buenos principios y lejos de la violencia  y el consumo de drogas.

 

 

 

 

 

Teofilo y el Profe Franklin